Un seguro agrario es una póliza diseñada para proteger a los agricultores, ganaderos y otros actores del sector agropecuario frente a los riesgos que afectan sus cultivos, ganado o infraestructura. Este seguro cubre pérdidas económicas derivadas de fenómenos naturales, enfermedades, plagas y otros imprevistos que impactan directamente la actividad agrícola y ganadera.
Fenómenos climáticos adversos: Protección frente a eventos como sequías, inundaciones, granizadas, tormentas, heladas, viento huracanado o incendios naturales que puedan dañar cultivos o ganado.
Daños por plagas y enfermedades: Cobertura ante pérdidas ocasionadas por brotes de enfermedades o infestaciones de plagas que afecten los cultivos o la producción ganadera.
Pérdida de producción: Indemnización por la reducción o pérdida total de la cosecha o producción ganadera debido a causas aseguradas.
Cobertura para instalaciones y maquinaria: Protección frente a daños en invernaderos, sistemas de riego, almacenes, establos, maquinaria agrícola y otros elementos esenciales para la actividad.
Seguro para ganado: Cobertura específica para pérdidas ocasionadas por muerte, sacrificio obligatorio o enfermedades graves en animales.
Transporte y comercialización: Protección frente a riesgos durante el transporte de productos agrícolas o ganaderos, así como interrupciones en su comercialización debido a eventos imprevistos.
Al contratar un seguro agrario, es importante tener en cuenta:
Prácticamente cualquier cultivo agrícola, desde cereales, frutales, viñedos y hortalizas, hasta cultivos específicos como olivos o almendros.
La mayoría de los seguros incluyen ganado bovino, ovino, porcino, avícola y otras especies de producción agropecuaria.
No es obligatorio, pero en muchos casos es necesario para acceder a ciertas ayudas o subvenciones gubernamentales.
Los seguros agrarios en España son promovidos y regulados por ENESA y gestionados a través del sistema de Agroseguro, que coordina las aseguradoras participantes.